Somos Víctor y Diego, dos españoles. Llevábamos tiempo buscando el sitio perfecto para vivir: buen clima, buena vida, y con potencial real de inversión. Lombok lo tenía todo.
Empezamos a hacer números. Hablamos con constructoras locales, con gestores, con abogados indonesios especializados en inversores extranjeros. Cuanto más profundizábamos, más convencidos estábamos. Así nació Dolce Villas: no como un proyecto de papel, sino como el proyecto que nosotros mismos habríamos querido encontrar cuando empezamos a buscar.